Y ahora, el hombre está solo frente a la desolación que ha ido sembrando en el paisaje. El pasto por el agua era verde, y la distancia era azul por el velo del agua. Y ya el pasto no existe y la distancia arde, no sólo encima del horizonte sino adentro de las pupilas y en el centro mismo el corazón.
Tinta, 70 cm x 20 cm